sábado, 13 de septiembre de 2014

Oso Pardo: El Señor de los Bosques Cantábricos.

¡Por fin un Oso Pardo en el objetivo de mi cámara! Creía que nunca llegaría el momento. Desde que mi viejo amigo y comañero de facultad César Aguilar se topara con uno en los bosques de Hormas (Riaño, León) allá por 1993, no he cesado en el empeño de adentrarme en los bosques más remotos de la Cordillera Cantábrica con la esperanza de un encuentro fortuito con el gran Señor de los Bosques.

Foto: Miguel Varona.
Lo intenté durante varias ocasiones allí mismo, en Hormas, entre los años 1994 y 1997. Pasé varias noches vivaqueando en lo más profundo del bosque, siguiendo el rastro de las pocas señales que pude localizar, sin éxito. Posteriormente lo intenté en Valdeón, en Pandetrave, en Casasuertes, en Portilla de la Reina... También tuve esperanzas durante mi Travesía Transcantábrica, en mayo de 2009, donde crucé el territorio osero más importante de la cordillera: Laciana y Somiedo. Tampoco en aquella ocasión pude toparme con el plantígrado. Pero en esta ocasión, me he dejado guiar por los biólogos Manuel A. González y Beatriz Blanco, buenos conocedores de estas tierras, con quienes he tenido la suerte de encontrar no uno, sino dos osos en una misma jornada.

Foto: Manuel A. González (Más que Pájaros).
Ayer por la tarde instalamos un punto de control cerca de Cerredo (Asturias), para rastrear con los telescopios las laderas norte del Pico Tachetas y Cerro de Bustatán. No dio resultado, tan solo pudimos localizar a un rebeco pastando cerca del Pico Tachetas. Pero hoy la jornada ha dado sus frutos, tanto por la mañana en Somiedo, como por la tarde en la Vega del Palo. A primera hora de la mañana rastreamos el Pico Mocosu en busca de una osa que recientemente había sido localizada con dos oseznos, concretamente esta osa:

Foto: Manuel A. González (Más que Pájaros).
Rastreamos insistentemente la zona durante tres horas sin resultados, pero una llamada recibida desde Gúa (Asturias) nos alertaba de la localización de la osa. Rápidamente recogimos los equipos y bajamos hacia la nueva posición, desde donde fue cuestión de minutos poder localizarla con sus oseznos. Estaban muy lejos, pero con los telescopios y el potente zoom de la videocámara pudimos observarles y grabarles sin alterar para nada su tranquilidad.



Por la tarde, para completar la jornada, recorrimos la Vega del Palo sin ninguna esperanza, pero el cuanto llegamos al Campo de Valdecuélabre, a los pies del Cueto Arbás, divisamos en el Pico Modorro a un joven oso degustando a su antojo por las ricas arandanedas que este año han dado buenos frutos.

Foto: Miguel Varona.
En mis años de carrera apenas quedaba un centenar de osos en toda la Cordillera Cantábrica, repartidos en dos subpoblaciones bastante aisladas: Una occidental (Ancares, Laciana, Somiedo) con unos 80 osos, y otra oriental (Redes, Riaño, Llánaves de la Reina, Montaña Palentina) con apenas una veintena de osos. La subpoblación occidental ha experimentado en los últimos años una recuperación muy esperanzadora, y hoy se estima que pueda contener unos 180 osos. Pero la oriental no da señales de prosperidad. Recientemente se han encontrado huellas de oso en el embalse de Barrios de Luna, lo que supone la constatación de la presencia de osos en el único corredor interpoblacional posible. Ese corredor, obstaculizado por la autopista León-Campomanes, sería la única esperanza de favorecer un intercambio genético que garantice la conservación de la especie.

Recuerdo las enseñanzas del profesor Francisco Purroy, cuando nos enseñaba su modelo de idoneidad de hábitat especialmente diseñado para marcar en el mapa los cuadrantes UTM que reúnen las mejores condiciones de hábitat para el oso. Lo hizo pensando en la población oriental, que era la que mejor conocía. Sólo un 13,5 % del territorio osero oriental cuenta con buena calidad de hábitat. Aquellos osos viven estresados en un ambiente de bosques fragmentados y muy humanizados. En Riaño y Valdeón, son frecuentes las batidas de caza, y en más de una ocasión se han visto interrumpidas por el paso de un oso.

FICHA TÉCNICA:
Lugar del avistamiento: Gúa, Somiedo (Asturias) y Vega del Valo (León-Asturias).
Fecha del avistamiento: 13 de septiembre de 2014.
Nombre común: Oso Pardo.
Nombre científico: Ursus arctos L.
Familia: Ursidae.
Posición sistemática: Clase Mamíferos; Orden Carnívoros.
Longitud: El Oso Pardo europeo (Ursus arctos arctos) mide unos 2 m. de longitud, apenas supera 1 m. de altura en cruz, y su peso ronda entre los 160 y 300 Kgs. En Oso Pardo americano, el Grizzly (Ursus arctos horribilis) es mucho mayor, alcanza 3 m. de longitud, 1,20 m. de altura en cruz (2,70 m. erguido), y puede llegar a pesar más de 600 Kg. Dentro de los osos pardos europeos, los osos cantábricos son los más pequeños (1,70 m. de altura erguido, unos 180 Kgs. de peso).    
Hábitat: Bosques de frondosas extensos y alejados de carreteras y pueblos. 
Distribución geográfica: Escandinavia, Cárpatos, Urales, Rusia, Turquía y Asia Central. El Grizzly vive en el norte de Estados Unidos, Canadá y Alaska.
Biología: Se trata de uno de los mamíferos más difíciles de ver en su entorno natural, no solo por la escasez de su número, sino también por lo extraordinariamente desarrollados que tiene los sentidos del oído y del olfato. A pesar de su peso son capaces de correr a gran velocidad, más que una persona, y son muy ágiles escalando las rocas y trepando los árboles. Sus hábitos son crepusculares y nocturnos, pero durante la primavera, cuando salen de las oseras, y a finales de septiembre, cuando se preparan para la hibernación, son más activos de lo habitual durante las horas centrales del día. Durante el período de hibernación (entre noviembre y mayo), su temperatura corporal disminuye unos 5ºC, sus latidos se reducen a 8 ó 10 pulsaciones por minuto, y su consumo de oxígeno se reduce hasta un 50%. En estas condiciones mantienen sus constantes vitales gracias a las reservas acumuladas durante el otoño. Por este motivo, septiembre y octubre son los mejores meses del año para poder avistar algún Oso Pardo. Necesita lugares muy extensos y tranquilos, alejados de la presencia humana. Por ello eligen zonas que resultan muy inaccesibles para el hombre, como laderas con una densa cobertura vegetal, bosques cerrados y aislados, y grandes roquedos. Frecuentan los hayedos y los bosques caducifolios mixtos, en busca de hayucos, bellotas, avellanas, castañas… Utiliza las escobas para los encames. En verano frecuenta las arandaneras y los pastizales, mientras que en el otoño tiende a refugiarse en los bosques. Entre abril y mayo, son muy activos buscando alimento, y los machos, atraídos por las feromonas de las hembras, recorren grandes distancias. El oso consume principalmente alimentos de origen vegetal, que complementa con algo de proteína procedente de la carne. Se pasa el día consumiendo brotes de hojas tiernas, hierbas, tubérculos, y pequeños frutos. No hace ascos ni a las hormigas ni a las abejas, y nunca desaprovecha una buena carroña. En alguna ocasión cazan animales salvajes o domésticos (en noviembre de 2002 casi fui testigo de un ataque de Oso Pardo hacia uno de los potros de la Yeguada Cares, en el Puerto de Pandetrave, en Santa Marina de Valdeón). Suele atacar a sus presas mediante un certero zarpazo.
Otras localizaciones constatadas: Bosque de Hormas, Riaño (León), 14 de abril de 1995. Puerto de Pandetrave (León), noviembre de 2002. 

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