miércoles, 12 de septiembre de 2007

La Chova Piquigualda de los Picos de Europa.

No ha habido ni una sola vez en alguna de mis andanzas por los Picos de Europa sin que pudiera reconocer el clásico "quíuuuu, quíuuuu" retumbando entre los grandes paredones de las calizas. Son las reinas de la acrobacia, las hijas del viento de la Alta Montaña, las únicas que llegan a las lindes de las nieves eternas, son las Chovas Piquigualdas.

Foto: Miguel Varona.
Pero si hay un lugar concreto en los Picos de Europa donde realmente se puede disfrutar de su compañía, ese es sin lugar a dudas Horcados Rojos, en el corazón del Macizo Central de los Picos de Europa. Paso obligado de los alpinistas que cruzan el macizo y lugar de merienda de los turistas procedentes del teleférico de Fuente De, las chovas se ha acostumbrado en este punto a la presencia humana casi constante y saben muy bien que allí van a encontrar los restos de las comidas que los humanos solemos dejar esparcidos cuando comemos.

Foto: Miguel Varona.
He pasado varias veces por este lugar, pero en esta ocasión me he dedicado con paciencia a aproximarme a ellas hasta el punto de que una de ellas, la más atrevida, me ha comido directamente de la mano.

Foto: Miguel Varona.
No me ha sorprendido mucho porque he podido fijarme que alguna de ellas estaba anillada, seguramente porque estaban siendo objeto de algún tipo de estudio ornitológico. Pero ha sido muy emocionante poder verlas tan de cerca y poder establecer contacto físico con ellas.

Es, en efecto, una gran especialista en la acrobacia. Las he visto volar en picado y en bucle, las he visto planear en bandadas y formar torbellinos cuando se aglutinan diferentes colonias.

Anida en los roquedos más inaccesibles de la roca calcárea, entre los 1800 y 2500 m. de altitud, aunque no vacila en ascender hasta las más elevadas cumbres. En los Alpes, ha sido vista por encima de los 4.000 m. de altitud.

El sentido del desplazamiento se invierte cuando se disponen a buscar comida, sobre todo durante los inviernos; entonces bajan hasta las majadas, las vegas, o los pueblos en busca de insectos, arañas, caracoles, gusanos... En verano tienen predilección por los frutos silvestres.

Como la mayoría de los córvidos, vive en colonias de varias decenas de individuos que no se separan ni para anidar. Ponen los huevos durante el mes de mayo en un nido hecho a base de pequeñas ramillas y hierbas secas entremezcladas, en las oquedades de los grandes roquedos. Los polluelos permanecen en el nido durante aproximadamente un mes y, tan pronto como aprenden a volar se unen a la bandada de la que forman parte sus progenitores.

FICHA TÉCNICA:
Lugar del avistamiento: Horcados Rojos, Macizo Central de los Picos de Europa (Cantabria).
Fecha del avistamiento: 12 de septiembre de 2007.
Nombre común: Chova Piquigualda.
Nombre científico: Pyrrhocorax graculus L.
Familia: Corvidae.
Posición sistemática: Clase Aves; Orden Passeriformes.
Longitud: Hasta 38 cm. (hasta 75 cm. de envergadura).
Hábitat: Roquedos calcáreos de Alta Montaña.
Distribución geográfica: Cordillera de Los Atlas, Cordillera Cantábrica, Pirineos, Alpes, Cárpatos, e Himalaya.
Biología: Las hembras ponen entre 3 y 5 huevos en el nido y los incuban durante unos 20 días. Las crías son alimentadas por los dos padres con pequeños insectos, caracoles y otros invertebrados cazados durante la jornada.
Otras localizaciones constatadas: Hoya de La Mora, Sierra Nevada (Granada), 6 de abril de 2015. Alto del Calar, Güéjar-Sierra (Granada), 14 de abril de 2014.

Foto: Miguel Varona.

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