domingo, 24 de marzo de 2013

Collema furfuraceum.

Probablemente esta sea la collematácea corticícola más habundante en la Península Ibérica. Es más frecuente sobre los troncos de árboles planifolios, pero no descarta asentarse sobre coníferas e incluso sobre taludes, musgos o rocas. Necesita mucha humedad, por lo que hay que buscarlo en la base de los troncos más próximos a arroyos permanentes en bosques bien conservados.

Foto: Miguel Varona.
 Talo foliáceo de color gris oscuro a negro que se vuelve verdoso y gelatinoso cuando se moja. Crece formando rosetas de no más de 6 cm. de diámetro, muy adherido al sustrato, con lóbulos más o menos alargados y redondeados que se pliegan radialmente, planos o algo imbricados, con la cara superior pustulosa y con numerosos pliegues radiales. La cara inferior tiene una coloración más clara y presenta depresiones que se corresponden con las pústulas.

Foto: Miguel Varona.
Los isidios son frecuentes y abundantes, situados tanto en la superficie como en los márgenes y en los pliegues del talo. Son cilíndricos y pueden llegar incluso a ramificarse.

Detalle de los isidios cilíndricos. Foto: Miguel Varona.
Los apotecios son bastante raros. Son tan pequeños que prácticamente no pueden verse a simple vista (entre 0,2 y 0,5 mm.).

Foto: Miguel Varona.
FICHA TÉCNICA:
Muestra Herbario: L137
Localidad: Pinar del Monte Abantos, San Lorenzo de El Escorial (Madrid).
Fecha del muestreo:  24 de marzo de 2013.
Leg et Det: Miguel Ángel López Varona.
Nombre común: No tiene.
Nombre científico: Collema furfuraceum (Arnold) Du Rietz
Familia: Collemataceae.
Reacciones: No presenta reacciones con los reactivos.
Fotosimbiontes: Cianobacterias Nostoc.
Ecología: Epífito sobre cortezas de árboles preferentemente planifolios, en bosques húmedos. Rara vez sobre rocas.
Distribución geográfica: Muy extendido por toda Europa pero solo localmente frecuente, especialmente en la región suboceánica. En Italia y en las Islas Británicas se encuentra en regresión. 
Observaciones: Puede confundirse con C. nigrescens, pero esta solo presenta isidios muy ocasionalmente (siempre globosos, nunca cilíndricos), y los apotecios son más frecuentes y de mayor tamaño. En caso de duda hay que recurrir al estudio microscópico de las esporas, aciculares en ambos casos pero con mayor número de septos transversales en C. nigrescens. C. subnigrescens es también una especie muy próxima, pero nunca aparece con isidios.

C. furfuraceum saxícola en talud rocoso. Foto: Miguel Varona. 

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