sábado, 20 de abril de 2013

Junquillo Oloroso (Narcissus rupicola).

Por fin descubro el Narciso más vistoso del Sistema Central, el Junquillo Oloroso. Tropecé con él trepando por los riscos graníticos de la Chorrera del Hornillo, muy cerca de Santa María de la Alameda, en la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid.

Foto: Miguel Varona.
Al igual que otros narcisos, es una planta bulbosa. Alcanza los 20 cm. de alto. Del bulbo salen tres o cuatro hojas lineares y estrechas (no más de 3 mm. de ancho), canaliculadas por el haz. Las flores son amarillas, muy vistosas, solitarias, con los segmentos externos extendidos y la corona con 6 lóbulos. Al final del largo tubo que forma la flor aparece abultado el ovario cuando produce el fruto.

Foto: Miguel Varona.
Se trata de un endemismo de la Península Ibérica, ausente en la Cordillera Cantábrica y en los Pirineos. Es relativamente frecuente en los roquedos graníticos de la ladera norte del Sistema Central. Florece en la primavera, entre los meses de marzo y abril.

Foto: Miguel Varona.

FICHA TÉCNICA:
Muestra Herbario: F398
Localidad: Santa María de la Alameda, Madrid. Chorrera del Hornillo.
Fecha del muestreo:  20 de abril de 2013.
Leg et Det: Miguel Ángel López Varona.
Nombre común: Junquillo Oloroso.
Nombre científico: Narcissus rupicola Dufour
Familia: Amaryllidaceae. 
Ecología: Fisuras de rocas graníticas.
Distribución geográfica: Endemismo ibérico. Es frecuente en el Sistema Central.
Observaciones: Agradablemente aromática.

Cladonia fimbriata.

Es una Cladonia fácil de identificar porque sus podecios son todos ellos muy regulares, tanto por su forma como por su tamaño, generalmente simples, rara vez con ramificaciones. Observando con lupa puede comprobarse cómo la superficie está densamente cubierta de pequeños soredios, incluso dentro de los escifos.


 Talo compuesto fruticuloso formado por un talo primario constituido por pequeñas escuámulas de color gris verdoso (blanco y sin córtex en la cara inferior), normalmente persistente. Los podecios son de color gris claro verdoso, todos ellos escifosos, con pedúnculos alargados hasta 2 cm. (rara vez incluso 3 cm. de largo), y hasta 4 mm. de ancho. Todos ellos se ensanchan bruscamente para formas los escifos, muy simétricos. Toda la superficie del podecio, incluso dentro del escifo, está finamente cubierta de soredios farinosos.

Foto: Miguel Varona.
Los apotecios son poco frecuentes, y se localizan en los márgenes de los escifos formando estructuras sésiles de color pardo oscuro que ocasionalmente pueden fusionarse formando glomérulos más grandes.

Foto: Miguel Varona.
FICHA TÉCNICA:
Muestra Herbario: L135
Localidad: Santa María de la Alameda (Madrid), Chorrera del Hornillo.
Fecha del muestreo:  20 de abril de 2013.
Leg et Det: Miguel Ángel López Varona.
Nombre común: No tiene.
Nombre científico: Cladonia fimbriata (L.) Fr.
Familia: Cladoniaceae.
Reacciones: P+ rojo anaranjado.
Sustancias Liquénicas: Ácido fumarprotocetrárico.
Fotosimbiontes: Algas verdes Asterochloris.
Ecología: Sobre suelo desnudo, en taludes rocosos, sobre roca silícea en grietas terrosas, rara vez en la base de los troncos o en madera en descomposición.
Distribución geográfica: Ampliamente distribuida por toda Europa.
Observaciones: Podría confundirse con C. chlorophaea, pero esta presenta la superficie mucho más granulosa y groseramente sorediada. 

Usnea subfloridana.

A simple vista podría confundirse con U. filipendula, sobre todo por esas ramas laterales dispuestas como las espinas de los peces. Pero los talos de Usnea subfloridana nunca llegan a ser tan marcadamente péndulos, de hecho, ese crecimiento en anchura es muy característico de esta especie. Es una de las usneas más frecuentes de Europa y resistentes a la contaminación, aunque actualmente se encuentra en claro retroceso debido a los incendios forestales y a la sobreexplotación maderera.

Foto: Miguel Varona.
Talo fruticuloso más o menos erecto (no llega a ser marcadamente péndulo), de color amarillo verdoso, densamente ramificado, formando talos de no más de 8 cm. de longitud. Se fija al sustrato por un único punto, la base normalmente está cubierta de verrugas y suele estar manchada de negro. Las ramas principales (normalmente de tres a seis) alcanzan un grosor de más de 1 mm., y las ramas laterales, que crecen formando ángulo recto respecto a la principal, no suelen superar 1 cm. de longitud. El cordón axial es tenaz. La superficie del talo está cubierta de papilas y soralios que pueden dar lugar a isidios.

Foto: Miguel Varona. 
Los apotecios son muy poco frecuentes, casi siempre están ausentes.

Foto: Miguel Varona.

FICHA TÉCNICA:
Muestra Herbario: L133
Localidad: Santa María de la Alameda (Madrid), Chorrera del Hornillo.
Fecha del muestreo:  20 de abril de 2013.
Leg et Det: Miguel Ángel López Varona.
Nombre común: No tiene.
Nombre científico: Usnea subfloridana Stirton
Familia: Parmeliaceae.
Reacciones: Médula K+ amarillo y P+ anaranjado (a veces dan reacción negativa o débil).
Sustancias Liquénicas: Ácido úsnico, tamnólico, alectoriálico y escuamático.
Fotosimbiontes: Algas verdes trebouxioides.
Ecología: Epífito sobre las ramas y cortezas ácidas de diversos forófitos (también coníferas).
Distribución geográfica: Es una de las especies del género más frecuentes por toda Europa.
Observaciones: Es muy variable, sobre todo químicamente, de hecho pueden darse varios quimiotipos diferentes, de ahí que algunos ejemplares den reacciones negativas. Es la Usnea más abundante en latitudes septentrionales, y la más resistente del género a la contaminación atmosférica. Se puede parecer mucho a talos jóvenes de U. filipendula, pero ésta acaba por formar talos claramente péndulos, y dan reacción P+ naranja y K+ rojo en la médula. También se puede parecer a Usnea barbata, pero esta no presenta papilas en la superficie además de desarrollar talos claramente péndulos.
Otras localizaciones constatadas: Sierra de La Culebra (Zamora), 13 de febrero de 2014.

miércoles, 10 de abril de 2013

El "milagro" del Hayedo de la Biescona.

Escondido en un recóndito rincón de la sierra asturiana del Sueve, sobrevive asediado por los incendios forestales y la sobreexplotación ganadera uno de los mayores "milagros" de la naruraleza cantábrica: El Hayedo de la Biescona. Y me refiero a él como un "milagro" porque no es digamos "normal" encontrar un hayedo a una altitud que no supera los 600 m. sobre el nivel de mar y a escasos 4 km. de la costa.

Foto: Laura Varona.
Podríamos asegurar con certeza que se trata del hayedo situado a menor altitud de la Península Ibérica. Y si a este hecho le añadimos su proximidad al mar Cantábrico, nos encontramos ante un bosque inmerso en un microclima muy especial que resulta un tanto "agresivo" para el sotobosque habitual de los hayedos, pero tremendamente propicio para el desarrollo de las criptógamas: Musgos, hepáticas, hongos, líquenes y helechos.

Foto: Miguel Varona.
Un hayedo tan especial llamó inmediatamente la atención de algunos botánicos especializados que certificaron la presencia en él de helechos y briófitos tropicales, algunos de los cuales son considerados auténticos fósiles vivientes.

Lengua Cervina (Phyllitis scolopendrium)  Foto: Miguel Varona.
En cuanto me adentré en el hayedo descubrí que este es sin duda uno de los mayores "paraísos" que se pueden encontrar los aficionados a la flora de los briófitos: Troncos y ramas de hayas, acebos, robles e incluso tejos densamente tapizados por enormes matas de musgos. Hasta las hepáticas encuentran aquí su máxima expresión.

Una salamandra se esconde en el interior de una espesa mata de musgos. Foto: Laura Varona. 
Sin embargo, como suele ser habitual, los líquenes han sido ignorados secularmente por los botánicos, más preocupados en general por las fanerógamas, y no ha sido hasta hace un par de años cuando dos reconocidos liquenólogos españoles se pasearon por este bosque para descubrir la supervivencia de un liquen tropical impropio de estas latitudes.

El liquen Lobaria virens, la mayor reliquia de este bosque.  Foto: Miguel Varona. 
Se trata de Lobaria virens, especie incluida en numerosas Listas Rojas europeas como "extremadamente amenazada" y considerada "extinta" en la mayor parte de Europa. Me he referido a ella en numerosas ocasiones, sobre todo a raíz de mi reciente visita al bosque de Muniellos donde encontré talos verdaderamente desarrollados, no tanto como aquí. Pero lo que más me llama la atención de su presencia en este hayedo, es que predomina sobre el resto de líquenes foliáceos, algo que no ocurría en Muniellos.

De entre las especies de líquenes que he podido recolectar e identificar, destacan sobre todo Usnea florida, Parmotrema chinense, Pyrenula nitida, Graphis elegans y Arthonia radiata. Pero no cabe duda que este bosque tan especial esconde muchos más "milagros" que espero ir reconociendo en próximas visitas.

Scilla lilio-hyacinthus.  Foto: Miguel Varona. 
Me hubiera gustado detenerme más tiempo a explorar las fanerógamas y los helechos, pero en una única visita solo da tiempo para ver lo justo. Aun así, pude identificar cuatro especies nuevas para mi herbario: Allium ursinum (conocida popularmente como "Ajo de Oso"), Oxalis acetosella, Ruscus aculeatus y Scilla lilio-hyacinthus. También he podido reconocer la presencia de la "Lengua de Ciervo" (Phyllitis scolopendrium), uno de los helechos más amenazados de nuestra flora, y tres hongos bastante curiosos: Myxarium nucleatum, Fomitopsis pinicola y Astraeus hygrometricus.

Fomitopsis pinicola sobre un tronco muerto de haya.  Foto: Laura Varona. 

domingo, 7 de abril de 2013

Peltigera praetextata.

Se trata de la especie del género Peltigera más frecuente en la Península Ibérica, tanto en la Región Mediterránea como en la Eurosiberiana, con un rango altitudinal amplísimo, desde cerca del nivel del mar hasta altitudes que superan los 2.000 m., pudiendo crecer sobre todo tipo de sustratos, suelo, musgos, rocas, troncos... También es muy variable morfológicamente, pero está muy próxima a Peltigera canina, de hecho, muchos autores todavía la consideran como una subespecie o variedad de Peltigera canina. Su carácter más identificativo es la presencia de isidios planos (filidios) en las grietas de los lóbulos.


 Talo foliáceo de color gris oscuro en estado seco (pardo verdoso en estado hidratado) formado por lóbulos anchos y redondeados con los márgenes ascendentes y el borde curvado hacia abajo. El aspecto afieltrado de los márgenes es muy característico de esta especie.

Foto: Miguel Varona.
Puede alcanzar gran tamaño, hasta 25 cm. de ancho en algunos casos. Suele presentar filidios en los bordes de los lóbulos o en las grietas, un carácter taxonómico cuestionado por algunos autores porque no siempre aparecen, algo que obliga a tener en cuenta otros caracteres morfológicos para su identiciación.

Detalle de los  filidios en las grietas de los lóbulos. Foto: Miguel Varona.
La cara inferior es blanca con venas prominentes que llegan hasta los extremos de los lóbulos. Las rizinas son muy visibles, blanquecinas, simples o ligeramente ramificadas.

Foto: Miguel Varona.
Los apotecios son frecuentes y en ocasiones abundantes. Aparecen en los extremos de los lóbulos más pequeños y ascendentes, tienen forma de silla de montar, disco plano de color pardo, y pueden alcanzar tamaños de hasta 6 mm. de diámetro.

FICHA TÉCNICA:
Muestra Herbario: L138
Localidad: Pinar del Monte Abantos, San Lorenzo de El Escorial (Madrid).
Fecha del muestreo:  7 de abril de 2013.
Leg et Det: Miguel Ángel López Varona.
Nombre común: No tiene.
Nombre científico: Peltigera praetextata (Flörke ex Sommerf.) Zopf.
Familia: Peltigeraceae.
Reacciones: Sin reacciones.
Fotosimbiontes: Cianobacterias Nostoc.
Ecología: En lugares sombríos con elevada humedad ambiental, preferentemente en bosques ligados a las montañas, sobre cualquier sustrato: Roca, musgo, suelo, tronco...
Distribución geográfica: Desde los bosques boreales hasta el Mediterráneo.
Observaciones: Cuando los filidios son escasos o están ausentes es difícil de separar de P. canina teniendo entonces que fiarse de otros rasgos anatómicos como las rizinas (más ramificadas y desarrolladas en P. canina), las venas, los apotecios, el tamaño de las esporas... También son posibles las confusiones con P. polydactyla o con P. horizontalis, de las que se diferencia porque estas o tienen la superficie afieltrada en los extremos de los lóbulos.